El escenario actual reclama hoy la formación del profesorado con competencias para resolver y responder de manera amplía a los diferentes horizontes educativos que en la actualidad lo requieren, enfatizando las propuestas para un nuevo contexto tecnológico y de requerimientos propios que se encuentran ligados al avance de la tecnología y el rescate de los saber ancestrales y culturales que todo mundo requiere.
En igual forma,
el docente de hoy plantea procesos epistemológicos diferentes a lo tradicional en
consideración a los entornos formativos en modalidades diferentes a la
presencia y el empleo de los medios virtuales y materiales digitales en un
entorno presencial; esto en relación al direccionamiento que se le da a la
evaluación para ser menos punitiva e irrelevante en los procesos de formación.
Los procesos mediáticos,
se están convirtiendo actualmente en una de las variables más críticas para el
accionar docentes y más que nada en un reto constante de la implementación de
los procesos evaluativos del conocimiento adquirido en el transcurso de
accionar de enseñanza, esto a partir de las premisas que la sociedad del
conocimiento establecer como normativa en la eliminación de las barreras
digitales ofreciendo diferentes tipos de posibilidades algunas de ellas como la
ampliación de la oferta formativa, en cuanto a la formación de un profesional
competente, la creación de entorno más flexibles para el aprendizaje y por ende
el proceso evaluativo, la eliminación de las barreras espacio temporales entre el
profesor y los estudiantes y más que nada el proceso de la evaluación ya que es
el talón de Aquiles del proceso educativo.
La evaluación
tradicionalmente, ha propiciado a la regularización de los procesos educativos,
esto ha propiciado la mejora de los procesos educativos y la transmisión
efectiva del conocimiento y en un rol pasivo del estudiante. Sin embargo, se
requiere cambiar la propuesta evaluativa para una mejora continua del proceso,
proporcionando herramientas efectivas al docente en formación para efectivizar
de manera adecuada el proceso evaluativo. En relación a ello, el uso de la
tecnología juega un papel fundamental ya que esta conlleva el requisito de
innovación constante por parte del docente, quien al establecer proceso
evaluativo con el uso de la tecnología e innovación y constante efectivizará el
proceso de formación.
Sin embargo, el
mayor reto que se puede encontrar es el cambio de las estructura paradigmáticas
que están preconcebidas del proceso educativo, este sin menoscabo del
compromiso adquirido para el aprendizaje efectivo, pero que requiere de los
insumos necesario para la mejora del mismo; en relación a ello, el uso de
herramientas tecnológicas en los procesos de formación y por ende de evaluación
en una sociedad globalizada proporciona una alternativa sumamente importante
para la mejora de las competencias en todos los ámbitos de formación,
involucrando a los actores y sujetos de aprendizajes de manera integral en cada
una de la etapas.
Con miras a una
educación de primera y de alta calidad, se debe de enfatizar en primera
instancia a la formación de los docentes que direccionaran el accionar
educativo, y por ende los procesos evaluativos pertinentes para una nueva
sociedad. Como todos los profesionales, su desarrollo profesional requiere de
insumos propicios para efectivizar las competencias profesionales que se
requieren, y el desarrollo de una trayectoria más efectiva sobre la base de
saberes específicos que permita esa ruptura paradigmática transcendental en la
evolución del profesional.
En base a ello, se considera oportuno la revisión entre los planeadores y administradores educativos interesados en evaluar los planes de estudios que se direccionan en cada carrera, este con la opción de encaminar un buen proceso evaluativo, el mismo que trata de erradicar la idea de la evaluación educativa o de aprendizajes como una actividad técnica, neutral e instrumental centrada en la medición y en la comparación de procesos educativos de formación profesional que se aleja en cierto modo de los perfiles de egreso que se plantean de manera inicial en los currículos de cada carrera.
Finalmente, los evaluadores del accionar educativo han de replantearse
severamente los procesos de evaluación que ponen en marcha, los métodos que se
emplean para dicho proceso y el tipo y calidad de instrumento que se ponen en
ejecución para dar credibilidad a los procesos establecidos. Se debe de
considerar el cuestionamiento sobre la aplicación de dicho instrumentos y los
método que se aplican para medir los conocimientos adquiridos desde las
funciones sustantivas y la integralidad de las mismas este con el fin de
reorientar la acción educativa desde un evaluación efectiva.